domingo, 26 de febrero de 2017

La relación entre las matemáticas y el sexo


Hace poco, una doctora en matemáticas australiana, Clio Cresswell, escribió un libro donde aseguraba que las matemáticas y que las relaciones amorosas tienen un vínculo indisoluble, y que gracias a las primeras  podemos mejorar sensiblemente las segundas.
Poco podían imaginar los antiguos egipcios que, al crear esta disciplina, estaban ayudando a mejorar las relaciones sexuales de toda la posteridad. Y eso, que para ellos era una especie de mezcla entre la ciencia y la magia, una disciplina unida al esoterismo y misterio que caracteriza a la casta religiosa en Egipto, que eran los auténticos sabios del momento. ¿Qué magia más extraña existe que el amor de pareja?
Del sistema hexadecimal de los egipcios y otras civilizaciones antiguas, pasamos al decimal, invento de los griegos, que lo legaron a la posteridad. Y de una disciplina sólo para los sacerdotes, las matemáticas pasaron a la aristocracia, que la convirtió en filosofía, física, química y otras importantes materias cuyo desarrollo han llevado al mundo a lo que es hoy (bueno, a lo mejor haciendo un uso un poco irresponsable).
Pero volviendo a la doctora Cresswell, su libro ha causado bastante controversia en todos los círculos de estudiosos, sean científicos o no. Ella sostiene que las relaciones de pareja son un algoritmo que bien puede representarse con números, y que esas fórmulas pueden ayudar a conocer el desarrollo de esa relación, o bien a mejorarla. Interesante propuesta la de esta mujer.
A mí personalmente no me gustan mucho las matemáticas, no son santo de mi devoción. Pero no sé si a alguien se le ha ocurrido que si el amor, y por ende el sexo, puede representarse por una fórmula matemática que evidentemente lleva a un resultado exacto, ¿en qué lugar dejamos las emociones? ¿La atracción, o el libre albedrío? ¿La seducción, o las ganas de tener sexo con alguien sin ningún tipo de relación amorosa?
Imagino que para aquéllos que no son muy afortunados en amores, este estudio habrá sido toda una revelación, pues han pensado que al fin habían encontrado una forma fiable de encontrar pareja. Claro que esto lo digo un poco de broma, porque no creo que ninguno de los que me estáis leyendo penséis realmente que eso pueda ser así. Si ya bastante complicado es encontrar a alguien con quien estar en sintonía y mantener una relación, ya sea amorosa o sexual, en el tiempo, ¿cómo voy a esperar que la respuesta me la dé un número, por muy científico que sea?

Si alguien se ha leído el libro de la doctora, o ha tenido acceso a su contenido, o mejor aún, ha intentado seguir sus consejos, estaría bien que lo compartiera aquí, con todos nosotros. Mientras tanto, yo contaré cómo me ha ido a mí en mi vida amorosa, y cómo han influido los números en ella;  os aseguro que al menos os divertiréis un buen rato con la lectura de mis vivencias. Hasta muy pronto.