viernes, 21 de abril de 2017

¿Existe un número sexual también para las gordas?




Al escribir este post, no es mi intención insultar ni resaltar los defectos de nadie, sino reflexionar sobre una duda que me ha surgido con respecto al artículo anterior. Porque, si los números y el sexo están relacionados, ¿una variable como el peso podría causar alguna diferencia en el algoritmo, o no influiría para nada? No me acaba de quedar muy claro del todo.

Para empezar, quizá ese algoritmo sexual del que hablé antes no sea el mismo para todas las parejas, y si es así, quizá cada persona, y cada característica de ella, tendría un dígito diferente. Si fuera así, ¿qué cifra representaría a una gordas xxx? No es una pregunta baladí, porque la confianza en sí misma de una mujer a la hora del sexo no creo que sea una variable menor, y el tener sobrepeso incide sobre las féminas de una manera importante.

No es que yo diga que todas las obesas tiene la autoestima por los suelos, o que quieran que la tierra se las trague cuando conocen a un hombre que les gusta, o peor, llegan a la cama con él. Imagino que habrá muchas seguras de sí mismas y que no temen mostrar sus cuerpos desnudos si han llegado tan lejos con un hombre como para tener sexo, pero me parece a mí que eso no es lo normal. Así, casi podría asegurar que la obesidad y su representación numérica deberían estar al principio de ese supuesto algoritmo que define las relaciones sexuales, y que por supuesto arrojaría un resultado muy diferente a esa fórmula del que lo haría otra cifra que nada tuviera que ver con los kilos de más.

Y a todo esto, ¿qué número podría definir a la gente gorda en una relación sexual? Bien se podía pensar que el 0, por su forma redondeada, pero me parece una resolución muy básica. ¿Qué tal el 69? También es una forma redonda, más que la anterior, y si nos creemos lo que se desprende del porno actual, podríamos decir que el atractivo  de las mujeres con sobrepeso cada vez es más apreciado, y que su gusto por el sexo es bastante grande, casi insaciable. Y si por supuesto hablamos de porno amateur, la cosa es todavía más patente, pues son pocas las mujeres con cuerpos espectaculares las que aparecen ahí; más bien son normales y corrientes, y si pueden pecar de algo, es de tener algún que otro michelín de más.

Espero que algún estudioso de las matemáticas sepa dar respuesta a mis reflexiones, o que directamente me diga que estoy loco de atar, y que en vez de comerme la cabeza con estas tonterías, dedique mi tiempo a cosas más productivas, jeje. ¿Cómo tener sexo con gordas, por ejemplo?

domingo, 26 de febrero de 2017

La relación entre las matemáticas y el sexo


Hace poco, una doctora en matemáticas australiana, Clio Cresswell, escribió un libro donde aseguraba que las matemáticas y que las relaciones amorosas tienen un vínculo indisoluble, y que gracias a las primeras  podemos mejorar sensiblemente las segundas.
Poco podían imaginar los antiguos egipcios que, al crear esta disciplina, estaban ayudando a mejorar las relaciones sexuales de toda la posteridad. Y eso, que para ellos era una especie de mezcla entre la ciencia y la magia, una disciplina unida al esoterismo y misterio que caracteriza a la casta religiosa en Egipto, que eran los auténticos sabios del momento. ¿Qué magia más extraña existe que el amor de pareja?
Del sistema hexadecimal de los egipcios y otras civilizaciones antiguas, pasamos al decimal, invento de los griegos, que lo legaron a la posteridad. Y de una disciplina sólo para los sacerdotes, las matemáticas pasaron a la aristocracia, que la convirtió en filosofía, física, química y otras importantes materias cuyo desarrollo han llevado al mundo a lo que es hoy (bueno, a lo mejor haciendo un uso un poco irresponsable).
Pero volviendo a la doctora Cresswell, su libro ha causado bastante controversia en todos los círculos de estudiosos, sean científicos o no. Ella sostiene que las relaciones de pareja son un algoritmo que bien puede representarse con números, y que esas fórmulas pueden ayudar a conocer el desarrollo de esa relación, o bien a mejorarla. Interesante propuesta la de esta mujer.
A mí personalmente no me gustan mucho las matemáticas, no son santo de mi devoción. Pero no sé si a alguien se le ha ocurrido que si el amor, y por ende el sexo, puede representarse por una fórmula matemática que evidentemente lleva a un resultado exacto, ¿en qué lugar dejamos las emociones? ¿La atracción, o el libre albedrío? ¿La seducción, o las ganas de tener sexo con alguien sin ningún tipo de relación amorosa?
Imagino que para aquéllos que no son muy afortunados en amores, este estudio habrá sido toda una revelación, pues han pensado que al fin habían encontrado una forma fiable de encontrar pareja. Claro que esto lo digo un poco de broma, porque no creo que ninguno de los que me estáis leyendo penséis realmente que eso pueda ser así. Si ya bastante complicado es encontrar a alguien con quien estar en sintonía y mantener una relación, ya sea amorosa o sexual, en el tiempo, ¿cómo voy a esperar que la respuesta me la dé un número, por muy científico que sea?

Si alguien se ha leído el libro de la doctora, o ha tenido acceso a su contenido, o mejor aún, ha intentado seguir sus consejos, estaría bien que lo compartiera aquí, con todos nosotros. Mientras tanto, yo contaré cómo me ha ido a mí en mi vida amorosa, y cómo han influido los números en ella;  os aseguro que al menos os divertiréis un buen rato con la lectura de mis vivencias. Hasta muy pronto.